domingo, 14 de julio de 2013

LA HISTORIA DEL CTRL+ALT+DEL

LA HISTORIA DEL CTRL+ALT+DEL



David Bradley, uno de los diseñadores del IBM PC original, lo tenía como una de las 100 cosas a resolver en su lista de tareas del día. Reiniciar la máquina en la que trabajaba para comprobar el estado de la memoria llevaba mucho tiempo y había que buscar formas más rápidas para evitar esa espera.

Así que en aproximadamente “5 o 10 minutos de actividad“ a Bradley se le ocurrió crear un atajo de teclado que reseteara la máquina pero que no hiciera comprobación de memoria. La combinación elegida —improbable que se pudiera replicar al azar— pasaría a la historia, aunque durante muchos años pasó desapercibida. La rescataría para el gran público alguien que seguramente os suene: Bill Gates.

De hecho, Bradley ni siquiera pensaba que fuera a formar parte de la cultura informática general como acabó haciéndolo. En aquella época tenía cosas más importantes en las que pensar: IBM tenía prisa por crear su PC (Apple y RadioShack ya lo tenían en venta), y el proyecto “Acorn” tenía que avanzar rápido.

Y para ese avance era necesario ganar más tiempo, algo que permitió aquel atajo de teclado. Bradley y el resto de los ingenieros lograron su objetivo, y aquel PC que se lanzó en otoño de 1981 superó todas las expectativas de venta, cambiando el panorama de la informática para siempre.

Sin embargo, aquel atajo permaneció en el baúl de los recuerdos hasta que Microsoft Windows comenzó a popularizarse y recurrió a aquel atajo para que los usuarios pudieran reiniciar sus ordenadores tras la aparición de las no menos legendarias “Pantallas Azules De la Muerte” (BSOD).

Como señalan en Mental Floss, en 2001 se celebraba el 20 aniversario del nacimiento del PC, y en un evento conmemorativo en el San José Tech Museum of Innovation hubo ronda de preguntas a los asistentes —entre ellos, Bill Gates y David Bradley—. La primera, curiosamente, fue para éste último, que quiso compartir el honor de descubrir ese atajo:

Tengo que compartir los créditos. Puede que yo lo inventara, pero Bill lo hizo famoso.

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